El profesor, que fue aviador en la Guerra Civil, enseñó a sus alumnos la tolerancia y el repudio a los conflictos

Luís Díaz González, «Paquete», un combatiente por la educación

(Canal Voz ) - 06 de octubre de 2010

Fotografía de la noticia El profesor Luís Díaz (a la derecha) con su familia

El profesor Luís Díaz González, conocido por muchos de sus amigos por el cariñoso apodo de «Paquete», nació en A Coruña en 1915 y fue durante toda su trayectoria como maestro un ejemplo de superación de las dificultades en nombre de la educación.
Se licenció en Física y Química en 1936 y, estando en Madrid tras aprobar las oposiciones de Ciencias para institutos, fue llamado a combatir como aviador a favor de la República en la Guerra Civil.
Cuando se acabó el conflicto, fue desposeído de su plaza como profesor y tuvo que esperar más de cuarenta años para que le restituyeran la cátedra. En la posguerra tuvo que cumplir condena en campos de trabajo forzados, uno de ellos en Galicia, donde formó parte del grupo de obreros que construyó el aeropuerto de Lavacolla.
Al cumplir su condena fue expedientado como docente público y se dedicó a la enseñanza en centros privados. Impartía clases de física, química y matemáticas en varios colegios y se desplazaba entre uno y otro pedaleando una bicicleta antigua, herrumbrosa y pesadísima. Como sucedía con todos los «sospechosos» que no simpatizaban con el régimen, Díaz González tenía que presentarse periódicamente en la comisaría.
Sus alumnos de diversas generaciones -entre los cuales figuran Francisco Vázquez, Moncho Núñez, Carlos González Garcés o José Manuel Ponte- lo recuerdan como un héroe civil de la posguerra y, para muchos, fue el maestro que les aficionó a las matemáticas.
Sin embargo, en sus clases Díaz González no enseñaba solo las operaciones aritméticas o la composición de los elementos químicos. También transmitió a sus alumnos principios como la tolerancia y les enseñó a repudiar la guerra. En su época era un profesor que provocaba la sonrisa entre los estudiantes en vez de asumir la postura del maestro duro que creaba angustia o ansiedad.
Formó alumnos en los Maristas, Salesianos y Terciarias. El último centro en el que trabajó fue el Eusebio da Guarda, donde pudo ejercer tras recuperar su plaza como docente público. El profesor no llegó a jubilarse. Murió con casi 70 años de manera inesperada el 30 de abril de 1982. El año pasado, la calle situada entre Manuel Murguía y Arquitecto Rey Pedreira recibió el nombre del maestro en homenaje a su trayectoria.





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